Posted by Sebastián on Thursday, June 11th, 2009 at 3:21 pm
Carlo André, fue un bebé prematuro. Todos sabemos que los bebés prematuros tienen mayor probabilidad de venir con alguna complicación pero no me imaginaba lo que me esperaba. Carlo nació con pulmonía, lo cual generó que sus pulmones se llenaran de líquido. De inmediato le pusieron un ventilador y pronto los médicos detectaron que Carlo sufría de dos neumotórax (cuando el pulmón se despega de la caja toráxica). Le pusieron dos tubos de pecho para sacarle el líquido del pulmón y en pocas horas la cosa se complicó aun más cuando le detectan hipertensión pulmonar. Esto hace que la presión del pulmón aumente dramáticamente, causando un incremento en las palpitaciones del corazón y aumentando el riesgo de que tanto el pulmón como el corazón exploten. Inmediatamente, conectaron a Carlo a un oxilador. Tenía que estar sedado y paralizado mientras la máquina respiraba por él. Estuvo 21 días en intensivo aferrándose a la vida como todo un camp eón hasta que finalmente, gracias a un milagro, salió con vida. Debido a las cicatrices que quedaron en sus pulmones como consecuencia de aquel nacimiento tan traumático Carlo desarrolló un asma crónica.
En su primer año lo llevé al pediatra más de 70 veces, visitaba las salas de emergencia al menos dos veces por mes y lo llevaba al Neumólogo todas las semanas. En dos años y cuatro meses estuvo 6 veces hospitalizado con pulmonía doble. Las noches eran una pesadilla para ambos. Durante las horas de sueño muchas veces se me ahogaba por lo que no podía dormir para estar pendiente de él. Realmente me asustaba quedarme dormida y no escucharlo en estos momentos críticos. En la noche me levantaba cada 3 horas a darle terapia y me destruía ver con la dificultad que respiraba. Fui a Naturópatas, Neumólogos y Pediatras buscando una mejoría pero nada. Solo veía como lo llenaban de medicamentos como esteroides, broncodilatadores y antiestamínicos sin ver algún resultado.
Estaba realmente desesperada hasta que un día llegó la revista Pura Vida a mis manos y leí el reportaje del Dr. Sebastián Bonnin. Enseguida llamé a la oficina y me dijeron que llevara al niño que el doctor me iba a ayudar. Luego de su primer ajuste quiropráctico noté que la excreta de Carlo comenzó a salir con mucha flema. A los pocos días de seguir con el cuidado quiropráctico increíblemente Carlo comenzó toser menos hasta que dejó de hacerlo. No le dieron más ataques, dejó de enfermarse y dormía tranquilo toda la noche.
Hoy puedo decir que Carlo André no toma ningún tipo de medicamento y que no ha sido hospitalizado, desde que comenzó sus ajustes con el Dr. Bonnin. Por primera vez, desde que mi hijo nació, puedo sentirme tranquila y segura con respecto a su salud. Ahora puede jugar con los otros niños y tener una vida normal. La quiropráctica ha sido la respuesta que incansablemente busqué por tanto tiempo. Probé todo lo imaginable sin resultados hasta que Dios dirigió mis pasos al consultorio del Dr. Sebastián Bonnin. Él ha sido la respuesta que Dios ha dado a mis oraciones. De todo corazón les digo que la Quiropráctica ha sido una bendición en nuestras vidas y ti Dr. Bonnin gracias por hacer una verdadera diferencia en nuestras vidas.
Brenda Perez
Posted by Sebastián on Monday, May 11th, 2009 at 7:43 am
Jorge Luis es el menor de mis dos hijos. De recién nacido parecía un niño normal pero al llegar al año nos percatamos que algo no andaba bien. Notamos que a veces respondía mientras que otras veces no. Se pasaba todo el día dándole vuelta a la mesa del comedor, cosa que nos pareció graciosa al principio pero luego comenzó a ser preocupante. No dormía bien y comenzó a darse golpes en la cabeza. Lo que nos llevó a pensar que pudiese tener alguna anomalía en el cerebro que le pudiese estar causando dolor. Luego de muchos estudios, al año y once meses, fue diagnosticado con desorden metabólico mejor conocido como “Autismo”.
Desde entonces tanto mi esposo Arnaldo Marcano y mi hijo Arnaldo, hemos luchado juntos para darle a Jorge una mejor calidad de vida. En nuestro recorrido por ayudarlo hemos realizado muchos tratamientos con diferentes métodos y especialistas como ABA (Modificación de Conducta), con la Organización Neurológica, el Método Tomatis, actividades deportivas, nado con delfines, tratamientos farmacológicos, suplementos vitamínicos y una gran variedad de dietas que han logrado como consecuencia cierta mejoría.
El autismo es una condición que afecta grandemente la comunicación y el área social de la persona. El reto más grande que en un principio enfrentábamos con Jorge eran sus continuos cambios de ánimo. Debido a que constantemente lloraba, gritaba o se reía sin razón alguna. Esto se agravaba debido a que como Jorge no podía comunicarse con facilidad se le hacía muy difícil compartir con otros niños y disfrutar de una vida normal. Por lo que la mayor parte del tiempo mantenía su mirada perdida y triste. Además, las rutinas esenciales como bañarse, comer, hacer sus tareas, organizar su cuarto e incluso dormir eran toda una tortura para él.
El tiempo siguió pasando, y luego de cumplir sus 8 años, seguíamos haciendo lo imposible por que Jorge pudiese mejorar tanto física como anímicamente. Finalmente, un día vimos la luz al final del túnel. Nunca olvidaré la tarde en que vino a visitarme mi vecina Vilma, con sus ojos brillosos, nerviosa y a la vez contenta, y nos dijo que teníamos que llevar a Jorge donde el Dr. Sebastián Bonnin Girod. Ella nos explicó que el Dr. Sebastián es un quiropráctico muy diferente a otros médicos y que podía ayudar a Jorge. En su emoción sentí como una nueva puerta se nos abría y esa misma semana llegamos hasta la oficina del doctor. Al conocerlo percibí algo especial en él, sentí una luz de esperanza. Mientras el doctor evaluaba a Jorge hablé con Dios y le dije: “Señor tu vas a ser nuestra guía” y pedí mucho. En eso el Dr. Sebastián interrumpió mi oración y nos indicó que sí podía ayudar a Jorge debido a que tenía subluxaciones. Esto nos llenó de alegría.
Comenzamos el tratamiento de inmediato y siguiendo sus recomendaciones en tan solo dos semanas comenzamos a ver cambios dramáticos en Jorge. Su estado de ánimo tuvo un cambio de 360 grados. Sus continuos ataques de ira y sus perretas desaparecieron. De momento en vez de verlo irritado y llorando todo el tiempo lo comenzamos a ver feliz y tranquilo. En sus terapias podía estar más tiempo atento, finalizaba sus trabajos y esperaba su turno con más consistencia. Además, podía permanecer sentado alrededor de 30 minutos, mientras que antes no duraba ni 10 minutos. En general se mostraba más alerta y respondía más rápido a las instrucciones. Pero lo que nos dejó boquiabiertos fue el día en que estábamos en la calle viendo cómo los niños corrían bicicleta. Jorge por su condición, falta de fuerza y coordinación, tenía que correr bicicleta con rueditas. Ese día, Jorge, tomó prestada la bicicleta de un amiguito, la cual no tenía rueditas, y sin encomendarse a nadie se montó y se puso a correrla como si nada. Nosotros no lo podíamos creer! Él la corría sin miedo y tal como lo hacen los niños normales de su edad. Y todo esto con solo dos semanas de tratamiento!
Esto nos dio mucha fuerza y teníamos mucha fe de que todos estos cambios eran solo el principio de grandes logros. En este nuevo camino que hemos ido recorriendo lo más importante es que ahora nuestro niño cuando nos mira a los ojos nos expresa cuánto nos ama y siento como agradece grandemente lo que hacemos por él. Ya llevamos dos meses con el Dr. Sebastián y tengo que decir que de todo lo que había probado anteriormente esto es lo que más ha ayudado a Jorge. Ya corre bicicleta con gran destreza y hasta corre patineta. El lenguaje a mejorado mucho, está más expresivo y ya mira a los ojos dejando atrás aquella continua mirada perdida. Todavía nos toca un largo camino por recorrer pero no hay nada mejor que un día detrás de otro.
Quisiera añadir que desde que Jorge conoció al doctor ha creado una bella química con él. Ya que para que el Dr. Sebastián pudiese ayudar a Jorge tendría que dejarlo entrar en su corazón y así fue. El doctor para Jorge más que un quiropráctico es su amigo y su ángel guardián, el cual Dios envió para ayudarlo en su recuperación. Desde entonces cada ajuste que Jorge recibe es de bendición en su vida. Jorge llega feliz a la oficina del doctor y se va muy contento. Quiero agradecerle grandemente a Dios, en primer lugar, porque a través de personas tan especiales como el Dr. Sebastián muchas personas como mi hijo pueden tener una mejor calidad de vida. Y a ti Dr. Sebastián Bonnin Girod, gracias por ser un instrumento de Dios y poner los dones que él te ha regalado al servicio de los demás.
Aracelis M. Flores Robles
Posted by Sebastián on Monday, May 11th, 2009 at 7:41 am
Hace 13 años, a mis 25, tuve mi primera cirugía de dos discos herniados en mi espalda baja teniendo que someterme a otra, dos meses después, ya que durante la recuperación me resbalé y me hernié nuevamente. Luego de esta segunda operación mi vida fue normal hasta que en febrero de 2007 quedé nuevamente postrado en cama. Tratamos todas las alternativas posibles para evitar una tercera cirugía: tres bloqueos, acupuntura, quiropráctico, terapias y una tonelada de medicamentos. Pero nada fue exitoso y en agosto del 2007 me sometí a mi tercera cirugía. Gracias a Dios todo salió perfectamente y estuve en recuperación por tres meses por precaución.
En diciembre regresé a trabajar y en ese primer día, justo cuando caminaba en el estacionamiento, me caí y sucedió lo que nadie podía creer. Regresó el dolor intenso y luego de realizarme un MRI me confirmaron lo peor. Había vuelto a herniarme por cuarta vez y ésta era aun más grave que la tercera! Casi sin esperanza volví a la cama, a los medicamentos y a la imposibilidad de caminar casi en su totalidad.
Estaba desesperado ya que esto no era vida para un muchacho de 37 años. Por lo que decidimos irnos para John’s Hopkins (Hospital número uno en los E.U. en Neurocirugía) con la mentalidad de prestarme como conejillo de indias en alguna experimentación que pudiese eliminarme el dolor y devolverme alguna calidad de vida. En enero de 2008, luego de hacerme los análisis, los especialistas de este hospital me dijeron que no podían hacer nada por mí, pues una cuarta cirugía no resultaría ya que las cicatrices eran demasiadas y los síntomas iban a continuar. Mi única solución era seguir con los medicamentos y esperar. Medicamentos que iban a tener unos efectos secundarios devastadores en mis órganos internos. Sin contar el intenso dolor y el hecho de que no podía hacer ningún tipo de actividad física de por vida. Esto fue devastador! El mundo se me cayó encima y solo pensaba en mis hijos (de 5 y 7 añitos) y mi esposa. Qué tipo de vida tendríamos?
Ya no me quedaban fuerzas para luchar. Cada día pasaba más lento postrado en aquella cama. Mi única salida era el asistir a misa cada domingo. Haciendo un esfuerzo insuperable por cierto. Una vez, estando en la iglesia, el Padre Walter, que conocía mi estado de salud y desesperación, se acercó y me dijo que tenía que ir a ver a un muchacho joven quiropráctico que él conocía. Le indiqué que había ido a uno y que terminé con morfina al día siguiente por lo que no creía en ellos. “Este muchacho es especial, vi un muchacho en silla de ruedas caminar luego de pasar por él, confía.” me dijo. Al principio fui un poco incrédulo, pero luego de tres semanas y la continua insistencia del padre saqué la cita y me presenté.
El doctor, el cual estaba de muy buen ánimo, luego de evaluarme me dijo que me podía ayudar y que quería darme una primera sesión dirigida al cuello. Yo estaba en estado de negación y no podía entender porqué hablaba del cuello si mi problema estaba en la espalda. Pero la cosa se puso peor cuando me dijo que me pusiera boca abajo. Me tuve que reír pues en un año nunca había podido, pero increíblemente lo logré. Me entregué con la fe más intensa en las manos del Dr. Bonnin y su técnica de ajuste. Sus ajustes, que casi ni se sienten, no duraron ni 10 minutos y cuando menos me lo esperaba me dijo: “Ya está, levántate y dime cómo te sientes”. Estaba aterrado, fui levantándome con mucho cuidado y cuando finalmente me pude parar, no lo podía creer, “Qué me hizo?” le dije. Mi dolor prácticamente había desaparecido! No hay palabras para describir lo que sentí. Aquel viernes fue un gran día de celebración. El lunes siguiente, luego de mi segunda sesión, mi dolor había desaparecido totalmente.
Desde aquel entonces, he seguido mi tratamiento con el Dr. Bonnin y me he sentido de maravilla. Llevo 8 meses en el gimnasio con un entrenador y hago mi vida normal diariamente, sin tomar medicamento alguno, llegando a jugar baloncesto y balompié con mi hijo semanalmente. Ahora entiendo porqué le dicen al Dr. Bonnin MANOS SANTAS pues tiene un don especial que cambia la vida de las personas… así como cambió la mía. Que Dios lo bendiga!
Ing. Leandro A. Goicoechea